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Hace por lo menos 3 años que no estaba conmigo, lo escribo y me asombro, porque sé que no estoy exagerando. Había olvidado cómo estar conmigo, comencé a pensar que sentarme a mirar películas era una pérdida de tiempo, dejé de leer libros completos, me sentía culpable si me duchaba por más de 20 minutos, dejé de pintar mis uñas y de arreglar mi cabello, tenía prisa y ahora ya no sé por qué.

Porque la vida es un pedazo de arcilla, que debes tomar y esculpir, hasta que lo sientas tuyo, moldear con amor aquella cosa sin forma, hasta que logres algo bello. Sé que me estoy reencontrando con la vida, no es que antes estuviera muerta o algo parecido, pero me perdí.

Ya me había perdido muchas veces, pero lo sabía, y me daba cachetadas para despertar, siempre he sido mi propia madre, me sermoneo, me critico, y logro avanzar, salgo de esos estados de aletargamiento o intermitencia de mi conciencia.

Pero esta vez fue diferente, estaba dormida, casi dopada y no me daba cuenta, de hecho pensaba que estaba despierta. Y tal vez lo estuve durante algunos momentos que pude aprovechar, pero luego me dejé envolver por un mundo al que nunca sentí que perteneciera, por ciertas personas sin amor por lo que hacen.

No sé qué pasará ahora, pero desde que lo dejé, poco a poco he comenzado a sentirme yo, evidentemente no puedo ser la de antes, pero sí puedo recuperar mi lucidez y mi voz.

El ímpetu y la voluntad son virtudes y no volveré a dudarlo.

He cosechado una oportunidad única y valiosa de reinventarme, o más bien de reencontrarme con la mujer que soñé ser.

Volveré a la universidad, con los míos, esta vez segura de quién soy, sin miedo a decir lo que pienso, a ser como soy, conseguiré mi título y seguiré en el sendero de lo intelectual.

La vida me dio la oportunidad de poner ese sueño en pausa, salir al mundo, aprender quién era, y ahora volveré para alcanzarlo con lucidez.

Cada fase nueva sorprende, los retos se presentan porque deben superarse, cada punto de inflexión es un momento de revelación de la conciencia.

No tengas miedo de comenzar nuevas fases, allí es donde aguardan la aventura, el descubrimiento y la conquista.